Gaudí recibió el encargo del industrial Josep Batlló i Casanovas de reformar un edificio construido en 1875 por Emili Sala Cortés; para la remodelación, Gaudí se centró en la fachada, el piso principal, el patio de luces y la azotea, y levantó un quinto piso para el personal de servicio. Gaudí contó con la colaboración de sus ayudantes Domènec Sugrañes, Josep Canaleta y Joan Rubió; de los costructores Jaume y Josep Bayó i Font; los hierros eran de los hermanos Lluís y Josep Badia i Miarnau; los azulejos de Pujol & Baucis (Esplugues de Llobregat); la vidriería de Sebastià Ribó; y la carpintería de Casas & Bardés.
La fachada se hizo con piedra arenisca de Montjuïc, tallada según superficies regladas en forma alabeada; las columnas tienen forma ósea, con representaciones vegetales. La carpintería es igualmente de superficies curvas, y las ventanas son de vidrios de colores de formas circulares. Gaudí conservó la forma rectangular de los balcones del edificio anterior -con barandillas de hierro con forma de antifaz-, dando al resto de la fachada una forma ondulada en sentido ascendente. Asimismo revistió la fachada con cerámica de pedazos de cristal de varios colores (su famoso "trencadís"), que Gaudí obtenía en los desechos de la vidriería Pelegrí.